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Anna miraba la vida que llevaba su vecino Santiago, tenia fama con sus vinos y sobre todo con las mujeres. Era un hombre que tenia dinero y sabia vivir bien. Todas las conquistas de Santiago eran mujeres demasiado guapas, modelos, de esas de piernas largas y tallas perfecta, por eso mismo Anna sabia que no podia competir con ninguna de ellas, jamas Santiago se fijaria en alguien como ella de pequena estatura y que no tenia una talla perfecta. Sabia de los amorios de Santiago y que habia tenido varias novias pero nunca se habia decidido a dar el paso de casarse, no creia en el matrimonio.

Miraba por la ventana, habia llegado a casa, esta vez mas temprano que de costumbre, no venia con ninguna chica como era su costumbre, estaba solo, aquello la extrano, tal vez saldria mas tarde a algun bar a pasarla bien. Habia un dia explendido asi que Anna salio a caminar por la playa, necesitaba relajarse pues su trabajo la mantenia bastante estresada durante el dia. Respiro el aire de mar y se lleno los pulmones, estaba acostumbrada a estar sola, hacia mucho tiempo que lo estaba y se habia convencido que el amor nunca vendria a su vida.

Santiago llego y se dio una ducha, luego se preparo algo ligero de comer, mientras comia en su terraza se dio cuenta de aquella mujer que caminaba la playa, era su vecina, la habia visto en varias ocaciones y le parecia atractiva pero no era su tipo de mujer, un impulso lo hizo recoger todo rapido y dirigirse a la playa, cuando se vio caminando por la playa no entendia que hacia alli, no se habia ido con ninguna chica de esas que rapidamente se mentian en la cama con el, ni a ningun bar a tomar con sus amigos, no entendia que le pasaba ese dia pero solo queria llegar a su casa y descansar, habia tenido un dia de trabajo intenso con la elaboracion de un nuevo vino y no tenia animos para salir con ninguna de esas chicas de cabeza hueca y corazon vacio. Se le acerco y la saludo.

"Hola"
"Ah hola", lo saludo Anna.
"Eres mi vecina y no se ni como te llamas", le dijo espontaneo, por primera vez no habia pensado en una tipica linea para que una mujer se le acercara.
"Soy Anna", el le sonrio enigmatico.
"Yo soy Santiago, hago los mejores vinos, ahora mismo estoy haciendo uno nuevo, te gusta el vino?"
"Si, es lo unico que tomo, no me gusta el alcohol"
"Pues el alcohol es bueno para circular la sangre, yo lo circulo diariamente", rio divertido.
"Te gusta tomar, tal vez es que yo soy de otro planeta", dijo convencida de que lo era.
"Pues para ser de otro planeta eres muy bonita", no queria conquistarla pero algo en ella lo hacia querer acercarse a ella.
"No mas que las chicas con las que te veo a diario", no sabia como pero se le habia escapado.
"Ah me has visto, te aseguro que no soy un mujeriego", en eso si mentia porque a el siempre le habia gustado estar con mujeres bonitas.
El aire los despeinaba y los rizos negros de Santiago se despeinaron, a Anna el pelo tambien se le alboroto.
"Si tu lo dices", Santiago la miro y vio un brillo especial en su mirada, le gustaba aquella chica pero no entendia el porque, no era la tipica mujer que se llevaba a la cama.
"No te puedo mentir y no se porque, soy un poquito mujeriego, solo un poquito, te lo aseguro", Anna rio ante la cara divertida de Santiago.
"Creo que cada quien hace con su vida lo que quiere"
"Cierto, ah, no me has dicho a que te dedicas"
"En una biblioteca publica"
"No tienes tipo de bibliotecaria, es que me las imagino distintas"
"Si con el mono y las gafas colgando de un cordel", Santiago volvio a reir.
"Mas o menos", despues de un momento volvio a hablar.
"Te gustaria probar de mi vino?", Anna no creia que Santiago la iba a seducir, ella no era para el.
"La verdad es que tengo cosas que hacer en casa, tal vez otro dia", a Santiago nunca una mujer le habia dicho que no, aquello lo intrigaba.
"Que cosas importantes puedes tener que hacer en casa, trabajo?", Anna queria que Santiago se diera cuenta que ella no era como las otras mujeres que estaban con el aunque desde el primer dia que lo vio sonaba con el.
"Si tengo cosas que hacer para el trabajo, lo siento, sera otro dia, bueno ya me tengo que ir"
"Entonces llamare a tu puerta para invitarte a tomarte una copa de vino una noche de estas"
"Esta bien, gusto de conocerte Santiago"
"Nos veremos, eso espero, no creo que quieras perderte de saborear de un vino pisado por mis pies", Anna se rio.
"Dios santo que asco, por tus pies?"
"No exactamente soy yo el que piso las uvas pero me gusta pensar que lo hago"
"Ya lo probare, que duermas bien"
"No trabajes mucho mira que eso es malo para la salud", Anna le dijo adios con la mano y el tambien lo hizo con la suya.

Y cuando se acosto, no podia dormir, pensaba en ella...

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Tag der Veröffentlichung: 07.12.2010

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